Archive for ‘Grandes secuencias’

marzo 26, 2012

Las series más decepcionantes de la televisión (TV/3)

por Mauricio González Lara

Estas series empezaron bien, pero…

Lost. En lugar de ser una resolución a los acertijos planteados durante más de 90 horas, el final es una cursilería monumental donde todos los protagonistas literalmente se van al cielo con sus seres queridos. Una mentada de madre. Como bien dice Abed en Community, la metáfora televisiva del “lack of payoff”.

¿Tú también te sientes avergonzado de haber visto Lost durante más de un lustro? Haz click “aquí”.

Nip Tuck. La carencia de ideas era tan evidente en su fase final que sólo falto que le hicieran una cirugía plástica a un extraterrestre.

Entourage. A partir de la tercera temporada, Entourage se convirtió en un Sex in the city para hombres. Hasta Ari Gold se tornó irritante. El resultado de contar el mismo chiste una y otra vez.

The Walking Dead. Hacia el final de la primera temporada la serie se degeneró en una telenovela aburrida y exasperante.  Todo un insulto a la cultura zombie.

Damages. La primera temporada luce prometedora gracias a su estructura de flashforwards, una disfrutable truculencia y un sólido cuadro de actores. Todo se cae en la segunda. ¿Alguien cree que Rose Byrne da el ancho para ser rival digna de Glen Close?

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Nuevas pantallas, nuevas historias (TV/1)

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febrero 25, 2012

El CEO de Hollywood

por Mauricio González Lara

Si Hollywood tuviera un CEO, no hay duda, el cargo sería de George Clooney.

Cada vez que aparece una película nueva de George Clooney, la prensa de espectáculos, tan proclive al cliché y la exageración, celebra al actor como la “última estrella de Hollywood”, a la vez que se deshace en elogios en torno a su simpatía natural. Es un ritual cansado y no del todo cierto: finalmente, basta revisitar Ocean’s eleven para comprobar que Brad Pitt y Matt Damon poseen el mismo nivel de carisma que su amigo y coestrella (es más, de los tres, probablemente George  sea el de menos alcance y registro actoral).

No, Clooney no es la última estrella de Hollywood, pero sí es su figura más centrada e inteligente. Alejado del escándalo y la frivolidad, siempre preparado para el activismo filantrópico, pero libre de  aires mesiánicos de autoimportancia y corrección política, George emblematiza todos los atributos de la masculinidad  clásica que desearíamos poseer (guapura, inteligencia, madurez, conciencia, talento); y lo hace con goce y sin esfuerzo, con la naturalidad de alguien que se sabe diseñado para la responsabilidad.

Si Hollywood pudiera tener un CEO, el cargo debería ser de George Clooney. Es un líder nato. Nunca lo veremos quejarse de la presión de la fama o de lo supuestamente difícil que es el trabajo actoral, ni tampoco leeremos  testimonios sobre su inseguridad o tiranía como director. Tales mariconadas serían una ofensa contra la prosapia que lo define y explica.

De ER a Poder y traición

Pese a que muchos los imaginan como un playboy de smoking y perpetua copa de Moët en la mano, Clooney es un tipo de gustos guarros: su mascota por muchos años fue un cerdo y su actual novia es Stacy Keibler, quien hasta hace poco era una figura prominente de la lucha libre estadounidense. Punto extra: le encantan las flatulencias. “Me fascinan los pedos, la sola palabra me da mucha risa, nada me divierte más,  todo el tiempo cargo un cojín “tira pedos” para hacerle bromas a mis amigos y colegas en los sets”, declaró hace unos meses a la revista Rolling Stone.

El talante relajado le viene de familia. Nacido el seis mayo de 1951 en Lexington, Kentucky,  George Timothy Clooney es hijo del periodista Nick Clooney,  y de Nina Warren, mujer dedicada a la política. Su tío era el actor José Ferrer (ganador del Oscar por Cyrano De Bergerac), su primo es Miguel Ferrer y su tía la famosa cantante de jazz y country Rosemary Clooney. Formado bajo la sólida visión liberal de su padre (a quien dedicó su película Buenas noches y buena suerte), su mismo salto a la fama fue atípico: entrado en sus treintas y gracias  la telenovelesca serie ER, ese nocivo antecedente que le abrió camino a las insufribles Grey’s Anatomy y Private Practice.

Con frecuencia se olvida, pero George le debe su popularidad a un ejército de señoras cursis que lo encontraron “irresistible” en el papel del pediatra Don Ross. Este “pecado original” explica el buen juicio con el que ha manejado su carrera, cada vez más abocada a proyectos arriesgados y apuestas de calidad. Más aún, como lo demuestra Poder y Traición (The ides of march), su cuarta película como director, la vejez no lo va a frenar. Todo lo contrario: en 10 años, cuando la sexta década de existencia le reste bonos como galán plateado, Clooney estará inmerso en la dirección, probablemente preparando lo que serán sus primeras obras maestras.

+Este texto se publicará en la edición de marzo de la revista Deep.

+¿Deseas revisitar las 11 películas claves de George Clooney? Haz click “aquí“.

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febrero 25, 2012

Clooney’s eleven

por Mauricio González Lara

Estas son las 11 películas claves en la filmografía de George Clooney.

1 Del crepúsculo al amanecer (1996). Esta especie de precedente a lo que Robert Rodríguez y Quentin Tarantino harían una década después con el concepto Grindhouse fue la primera película con George en el rol estelar. La secuencia en la que una semidesnuda Salma Hayek baila con una serpiente es memorable; lo demás, no tanto.

2 Un romance muy peligroso (1998). Tras el fracaso de la horripilante Batman y Robin, donde el director Joel Schumacher  nos presentó al Batman más gay de la historia (¡esos pezones!), Clooney merecía desaparecer del planeta, pero resurgió con esta disfrutable cinta en la que interpreta a un ladrón de altos vuelos que termina enamorándose de la policía que lo acecha (una cachonda Jennifer López). Su primer divertimento con Steven Soderbergh.

3 Tres reyes (1999). Un interesante trabajo sobre la ocupación mercenaria de Iraq disfrazado de cinta de aventuras. George se conduce con aplomo y se refrenda como un viable actor protagónico.

4 ¿Dónde estás, hermano? (2000) Guiado por los hermanos Coen, Clooney sabotea las expectativas y sorprende con un papel cómico en esta extraña pero efectiva variación sureña de La Odisea. George empieza a ser tomado en serio por la crítica.

5 Ocean’s eleven (2001). Nuestra estrella en todo su esplendor Hollywood. Nada más, pero tampoco nada menos. La manera en que Matt Damon y Brad Pitt asumen con naturalidad sus papeles secundarios dice todo acerca del carisma y liderazgo de Clooney. La película más entretenida de Steven Soderbergh. ¿Quién no ha soñado ser como Danny Ocean en Las Vegas?

6 Siriana (2005). Este complejo entramado escrito y dirigido por Stephen Gagan es de vista obligada para todos aquellos que deseen entender la política exterior estadounidense en el Medio Oriente y su relación con el cada vez más escaso “oro negro”. Un gordo y barbado Clooney interpreta a un decadente agente de la CIA que paga un precio muy alto por hacer lo correcto. El rol le ganó un Oscar por mejor actor secundario. Anécdota: el papel de George estaba pensado originalmente para Harrison Ford.

7 Michael Clayton (2007). Esta dura mirada sobre la falta de escrúpulos de las corporaciones es uno de los grandes thrillers de la década pasada. La secuencia inicial –en la que vemos las gélidas y vacías instalaciones del corporativo asesino al ritmo del demencial monólogo de Tom Wilkinson-  es todo un clásico. El punto más alto de George: la destrucción de Tilda Swinton. “I’m Shiva, the god of death!”

8 Amor sin escalas (2009). Un desapegado ejecutivo que se dedica a correr gente por todo Estados Unidos cobra conciencia de su vacío a causa del amor. ¿Suena cursi? Quizá, pero el director Jason Reitman conduce todo con una sensibilidad ajena al  azúcar y los finales felices. El mejor momento: la escena en la que Clooney se entera que sólo ha sido un “paréntesis”. Devastador.

9 El americano (2010). Diseñada bajo la lógica y estética de los thrillers de asesinos melancólicos de finales de los 60 (El Samurai, A quemarropa), esta obra de Anton Corbijn está criminalmente subvalorada. Contenido y vulnerable, Clooney recuerda al mejor Alain Delon. Una pequeña obra maestra.

10 Poder y traición (2011). En las antípodas de la santurronería que caracteriza al cine hollywoodense sobre el mundo de la política, Poder y traición es una lúcida reflexión sobre cómo inevitablemente la lealtad es la más desechable de las virtudes humanas, amén de filiaciones y simpatías. Si bien ya había mostrado talento como director en Confesiones de una mente peligrosa y Buenas noches y buena suerte, Clooney aquí se revela como un realizador capaz de entregar obras mayores.

11 Los descendientes (2011). Si bien conecta algunos apuntes agudos sobre los sentimientos encontrados frente a la muerte de un ser querido, este melodrama de Alexander Payne contiene demasiada paja como para tornarse en la elegía que debería ser. Algunos han criticado que  la imagen pública de Clooney, orgulloso soltero empedernido, choca demasiado con la del agobiado y convencional padre que interpreta en la cinta. Ya el tiempo pondrá las cosas en su lugar.

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diciembre 31, 2011

Las películas del 2011

por Mauricio González Lara

Estas son las 15 películas que más me gustaron en el 2011. Como siempre, sólo enlisto cintas estrenadas en el circuito comercial.

1 De dioses y hombres. En un año en el que varios directores intentaron conectarse con irritante grandilocuencia al cosmos divino, Xavier Beauvois entregó una cinta cuya espiritualidad radica en la más humilde de las trascendencias: el sacrificio por los demás. La última cena de los monjes, con esa danza de rostros y emociones conscientes de su fatal destino, es invencible. Imposible no querer abrazar a esos hombres. Somos más hermosos cuando somos más vulnerables. De dioses y hombres entiende esto y lo exponencia al máximo. Mi favorita del 2011.

2 El juego de la fortuna (Moneyball). Si realmente lo deseas y cuentas con la habilidad natural básica, nos dice el ethos del sueño deportivo americano, la victoria será tuya. El tema central de Moneyball es una trasgresión de toda esa basura: no importa qué tanto lo quieras, o incluso si eres insólitamente talentoso, la diferencia entre ganar la serie mundial y quedarse en los últimos lugares radica en estrategia y estadísticas, en números y horas nalga. Nada más. Que una premisa tan cruel y aburrida sea el cimiento de una de las cintas deportivas más emocionantes de todos los tiempos no es mérito menor. El guión de Aaron Sorkin y Steven Zaillian, ácido y sostenido, es ejecutado con inteligencia por Bennett Miller, quien evita todos los clichés del género con astuta frialdad. Lo más sorprendente es Brad Pitt, quien carga la película sobre sus hombros con el aplomo y simpatía del más clásico Robert Redford.

3 El planeta de los simios (R)evolución. La libertad es ruptura y paroxismo. Eso se sabe. Sin embargo, nunca lo habíamos visto plasmado con tanta claridad como con ese “no” emitido por César en el segundo tercio de esta precuela a la famosa saga de los changos. Casi se puede sentir cómo la gente se queda clavada en sus asientos. Increíble. Un clásico instantáneo. Mención aparte merece el trabajo de Andy Serkis como César, la criatura más expresiva que ha dado hasta hoy el “motion capture”.

4 Senna. Words of advice for Michael Mann: la legendaria rivalidad entre Ayrton Senna y Alan Prost, centro de gravedad de este trepidante documental dirigido Asif Kapadia,  debería ser el tema de su próxima película: hombres  con códigos morales propios enfrentados en escenarios visualmente delirantes.  Heat on wheels! Hágame caso, en serio.

5 Fish tank. Más cerca del espíritu de Mouchette que del cine de Ken Loach, este retrato de una adolescente atrapada en la pecera de las cero expectativas de la clase trabajadora inglesa es un acto de equilibrio ajeno al trazo gordo y reduccionista que suele caracterizar al “drama social”: al final de la primera mitad, cuando la tragedia y el horror amenazan con aparecer, queda claro que la historia ha sido conducida con una elegancia poco común en el género. El resultado final es entrañable: no hay un ojo seco en la sala cuando madre e hijas se dicen adiós al ritmo de “Life’s a bitch and the you die”, de Nas. De Andrea Arnold, escritora y directora de Fish tank, sólo espero grandes cosas.

6 El caballo de Turín. Inmersivos e hipnóticos, los primeros dos planos secuencia de la que quizá sea la última cinta de Béla Tarr son de una expresividad demoledora, tan apabullantes como el tortuoso viento que rodea a esa casa perdida en la infinita línea del tiempo. No hay metafísica en el infierno, sólo tedio y desgracia.

7 Temple de acero. El viaje iniciático “quiebra caballos” que marca el paso de la adolescencia a la adultez de Mattie Ross (Hailee Steinfield, gigantesca) es el pasaje más sentimental de toda la filmografía de los Coen; la caída a un mundo donde todo tiene precio y las leyendas sólo existen en la memoria. Un punto de inflexión en la filmografía de Ethan y Joel. Al tiempo.

8 La nana. La “involuntariamente” cruel costumbre de visualizar a la sirvienta como parte de la familia –rasgo recurrente en las clases medias altas de casi toda Latinoamérica- es desglosada con inteligencia y lucidez por Sebastián Silva, quien además de lograr un acertado retrato de nuestra hipocresía no asumida, construye un fascinante retrato de personaje en torno a la fabulosa actuación de Catalina Saavedra.

9 Fuera de Satán. Bruno Dumont sorprendió a conversos y detractores con lo que hasta ahora es su trabajo más amoroso y emotivo.  Serena y libre de truculencias, pero totalmente congruente con las líneas temáticas de su filmografía (la ecuación violencia/transformación espiritual), esta cinta es ideal para acercarse al trabajo del francés, quien cada vez encuentra más puntos de confluencia con la obra del mexicano Carlos Reygadas.

10 Copia fiel. La constante temática de Abbas Kiarostami –las finas fronteras entre realidad y representación- al servicio de una agridulce historia de amor que naufraga en la Toscana. La crónica del fin del romance contada a partir de la simulación del mismo. Uno de los puntos más altos en la carrera de Juliette Binoche. Dolorosa.

11 El amor de mi vida (Bright Star). Este film sobre el romance entre el poeta John Keats y Fanny Brawne no sólo es una hermosa meditación sobre la imposibilidad del amor total,  sino que también funciona como una original reflexión sobre cómo dialogan las artes entre sí, en particular la poesía y las expresiones plásticas. El regreso triunfal de Jane Campion al cine de grandes ligas.

12 La piel que habito. El valor de la cinta no está en la historia ni en los diálogos –meros pretextos para materializar ideas y obsesiones-, sino en el virtuoso flujo de imágenes de contemplación azorada entre Anaya y Banderas. El observador es preso de su mirada, pero no siempre lo que ve es verdad. Tras el hoyo negro de Los abrazos rotos, Almodóvar arriesga y demuestra que sigue ahí, vivo y expectante.

13 Misión: Imposible Protocolo Fantasma. Repletas de referencias desternillantes (de Minority Report a Intriga internacional), las secuencias del Kremlin, Dubai e India son prodigios de vértigo y agilidad. El final es habilidoso y le  da a lo ocurrido en la anterior entrega -y a toda la serie- una resonancia emotiva que nunca tuvo. Así de bueno es Brad Bird. Aguardamos con ansia su próxima jugada. Plus: sin proponérselo, con naturalidad suprema, Paula Patton terminó siendo una de la presencias más cachondas del año.

14 Harry Potter y las reliquias de la muerte parte 2. ¿Por qué el panzón y adulto Harry Potter luce tan deprimido y “Godínez” en el epílogo?  Nunca lo sabremos. Es una secuencia horrible y ridícula, pero no es suficiente para obliterar los innegables logros de esta última cinta del maguito. De la muerte de Alan Rickman a la espectacular toma de Hogwarts, el final de la saga Potter terminó siendo más oscuro y satisfactorio que, digamos, los primeros tres episodios de La guerra de las galaxias. Ni modo.

15 Damas en guerra (Bridesmaids). Este efectivo vehículo ideado para desplegar los innegables talentos cómicos de Kristen Wiig contiene la que quizá sea la secuencia más corrosiva del año: un festival de escatología que literalmente se caga y vomita en la idea de la boda como evento cursi y femenino. Delirante. Ni Sergio Pitol lo hubiera pensado.

Películas que odié: El cisne negro, La mujer que cantaba, Pastorela, Así se siente el amor, Contagion, En un mundo mejor.

octubre 29, 2011

Kubrick según Easton Ellis

por Mauricio González Lara

Bret Easton Ellis no es precisamente un adicto al Twitter. De manera esporádica, sin embargo, su apatía se quiebra ante los arrebatos casi narcóticos que le produce la cultura pop en su sentido más amplio, sea la novela más reciente de Jonathan Franzen o la entrega de los Oscares.  

Las observaciones de Easton Ellis son agudas y ajenas a la complacencia; todo lo que se podría esperar del autor de Less tan zero y American Psycho. Sus comentarios cinematográficos son particularmente reveladores, sobre todo cuando se enfoca a cineastas que admira, como es el caso de Stanley Kubrick, una influencia central en su novela Lunar park.

A continuación, un compendio de los “tuits” de Easton Ellis sobre Stanley Kubrick. Se leen como apuntes iniciales de un ensayo de largo aliento. Ojalá sea el caso.

Sobre Ojos bien cerrados

+El sueño comienza cuando Kidman le dice a Cruise sobre sus deseos y termina con él encontrando la máscara.

+Referencias de arcoíris: el nombre de la tienda donde renta el disfraz; la caja del pastel que le lleva a la prostituta; las mujeres en la fiesta que le dicen a Cruise que las lleve hasta el fin del arcoíris (“the end of the rainbow”).

+¿Por qué tantas referencias al arcoíris? Es la versión de Kubrick de El mago de Oz. “Somewhere over the rainbow bluebirds fly…”

+Referencias a aves: Nick Nightingale, Wren Street, las máscaras en la orgía.

+La idea del sueño está en todos lados: el motif de las aves, las referencias al arcoíris, el árbol de navidad presente en todos lados, el resplandor azul.

+La manera en la que Tom Cruise se autoengaña con la ilusión de que mantiene el control –presentándose constantemente como doctor y enseñando constantemente su identificación- me parece conmovedora.

+¿Acaso la alfombra roja en la orgía no conecta con el rojo de la mesa de billar de Sidney Pollack? ¿Y esos árboles de navidad? Sueños.

+Como Wendy en El resplandor, Nicole Kidman nunca es parte del sueño de su esposo, que es la cinta que tenemos frente a nosotros.

 Sobre la misoginia de Kubrick

+Amo el inicio de la segunda parte de Cara de guerra, cuando escuchamos “These boots are made for walking” mientras una prostituta nos enseña su trasero. Notable.

+La misoginia de Kubrick reflejada en sus personajes femeninos: Lolita (¡dah!), Dr. Strangelove (prostitutas), 2001: odisea del espacio (las únicas mujeres visibles son una niña y una azafata),  Barry Lyndon (Lady Lyndon escribiendo cheques hasta el final), Cara de guerra (la francotiradora), Naranja mecánica (la quejica practicante de yoga,  la irritante mujer manda a la cárcel a Alex).

+Todas las mujeres en Ojos bien cerrados que quieren acostarse con Tom Cruise están locas, tienen sida o son prostitutas martirizadas. ¿Y cuál es la última palabra de Kidman?

+Stephen King escribe mujeres muy poderosas en El resplandor, pero en el universo de Kubrick son pasivas, no existentes o asesinas.

+En El resplandor, los tres personajes masculinos poseen imaginación y poderes intuitivos; la mujer, no.

+¿Se imaginan lo inquietante que hubiera sido HAL en 2001 con una voz femenina?

Sobre El resplandor

+El final original de Kubrick mostraba a Danny en un cuarto de hospital, traumatizado por los fantasmas de su padre demente; el de la novela era totalmente opuesto, con Wendy, Hallorann y Danny sanando sus heridas en el verano.

+La novela de Stephen King se asemeja a la cinta de la misma manera en que mi libro Less tan zero se parece a su versión cinematográfica.

+REDRUM es MURDER (asesinato). Jack se mueve hacia el pasado; Danny se desplaza en reversa en el laberinto; las conversaciones son sobre sucesos pretéritos. Lo único que siempre se mueve hacia delante es la cámara.

+Danny se salva a sí mismo retrocediendo sobre sus pasos a sabiendas de que esto confundirá a su padre: un hombre que siempre está mirando hacia el pasado.

+La cinta es tan complicada emocionalmente (el artista frustrado, el matrimonio disfuncional, el padre demente) que resulta más fascinante que aterradora.

+La furia en la cabeza de Jack es tan intensa que termina infectando a toda su familia. De eso se trata El resplandor.

+Jack triunfa al final: en close-up, sonriendo, aún vivo dentro de la cinta. No termina con un close-up de Wendy o Danny.

Sobre Kubrick como un gay de clóset

+El hecho de que Kubrick pudo haber sido gay le enoja a muchos. Para mí es fascinante. Hetero o gay: gran cineasta.

+No dudo que Kubrick fuera un amoroso padre y esposo, sólo que las alusiones homosexuales  de sus cintas sugieren a un gay de clóset.

+Dos fuentes muy confiables me han comentado que pese a tener esposa e hijos también sostuvo una relación de largo plazo con un compañero.

+Pistas gay: Ryan O’neal con hombres mayores en Barry Lyndon; el mentor de Malcolm en Naranja mecánica agarrándose la verga.

+Pistas gay: “Fantasmas” dando sexo oral en El Resplandor; Cruise señalado como gay en Ojos bien cerrados.

+Pistas gay: HAL 9000 es la “reina” más perra y asesina del cine americano, obsesionada con dos pilotos extremadamente sexies.

+Pistas gay: Hay más tensión erótica (gay) entre HAL 9000 y Keir Dullea en 2001 que en todo el resto de la obra de Kubrick.

+Pistas gay: la escena entre Alan Cumming y Tom Cruise en Ojos bien cerrados y que Cruise nunca se acueste con ninguna mujer.

+¿Por qué Jack Nicholson lee una revista Playgirl en el lobby de The Overlook antes de su entrevista en El Resplandor?

+No me importa quién es gay, pero si Kubrick fue gay lo hace aún más fascinante.

+Ojos bien cerrados tiene más sentido temático cuando se ve como el film onírico de un director que no ha salido del clóset. Más aún, protagonizado por Tom Cruise.

+Si Nicole Kidman hubiera interpretado a todas las mujeres con las que se encuentra en sus escapadas nocturnas, Ojos bien cerrados sería una obra maestra indiscutible.